"Álamo, Texas * AP. Los ambientalistas han dedicado varias décadas a comprar y preservar unas 36 mil 500 hectáreas de chaparrales y bosques, para proteger la vida silvestre. Ahora, temen que cientos de kilómetros (millas) de vallas fronterizas echen a perder todo su trabajo, y maten a algunos animales terrestres, al impedirles llegar al Río Bravo, la única fuente de agua que tienen.
Un muro impediría también que los ocelotes y otros animales nadaran al otro lado del río para aparearse.
""Si hay una valla de varias millas de longitud, una tortuga u otro animal terrestre que no puede sobrevolarla ni atravesarla tendrá que recorrer mucha distancia para beber agua"", dijo Nancy Brown, administradora del Refugio Nacional Santa Ana para la Vida Silvestre.
Además, algunos están preocupados de que el muro, descrito en algunos planes como una triple valla metálica, afectará la industria turística a lo largo del río.
Los gatos monteses, reptiles y al menos 500 especies de aves atraen a visitantes de todo el mundo.
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