La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) condenó el jueves la violencia y asesinato de nueve periodistas y trabajadores de medios desde octubre de 2022, y afirmó que se trata de una “forma extrema de censura” que “coarta el ejercicio de las libertades de expresión y prensa”.
En una resolución aprobada, al término de su reunión semestral de tres días, la SIP recordó que han muerto en el ejercicio de su profesión cuatro profesionales en Haití, uno en Colombia y uno también en Estados Unidos, Guatemala, Honduras y Paraguay.
La SIP exhortó a los gobiernos de Haití, Colombia, Estados Unidos, Guatemala, Honduras y Paraguay a que “cumplan con su responsabilidad y apliquen las sanciones correspondientes, a fin de que no queden en la impunidad y sin justicia”.
La organización hemisférica, con sede en Miami (Florida), recordó que “la falta de justicia” ante el asesinato y la desaparición de periodistas “incentiva otros actos de violencia”.
El organismo insistió a los medios de comunicación en que deben crear “protocolos de seguridad más adecuados y eficientes” para brindar garantías y seguridad a sus periodistas y personal, según consta en una resolución aprobada el jueves durante el cierre de su reunión semestral.
En el texto la SIP enumeró una serie de recientes agresiones y amenazas a medios y profesionales de la información, entre ellos los más de 170 casos registrados, en su mayoría a manos de agentes policiales, durante las protestas en Perú tras la tentativa de autogolpe de Estado del expresidente Pedro Castillo en diciembre, además de dos intentos de asesinato contra dos periodistas.
El organismo hemisférico, con sede en Miami, aludió a Nicaragua, donde se registraron cuatro ataques contra medios y 51 agresiones contra periodistas, mientras que 21 miembros de la prensa se han visto forzados al exilio y otros han sido despojados de su nacionalidad.
En Cuba “los periodistas independientes son agredidos y amenazados”, resalta la resolución.
La SIP se refirió también a los 11 ataques a medios y 45 agresiones contra de periodistas en Ecuador, “entre acciones de ciberacoso, hostigamiento, secuestro y daños a la propiedad privada”; además del ataque a periodistas de Honduras a manos de los denominados “comandos” o grupos simpatizantes del partido en el poder.











