A 10 meses de terminar su mandato, el presidente Andrés Manuel López Obrador expresó su claro anhelo: “deseo con toda mi alma que haya continuidad con cambio, que continúe la transformación con cambio”.
En el contexto del quinto aniversario del inicio de su gobierno (el último que celebrará), destacó uno de sus principales ejes: la inversión pública como punto central para hacer crecer la economía y apoyar a los más pobres.
Con una obra de semejante magnitud como el Tren Maya (al que llamó el proyecto constructivo “más grande e importante” en todo el mundo), “queda de manifiesto que la inversión pública, contrario a lo que algunos piensan, es fundamental para el desarrollo, porque entre otras cosas se generan muchos empleos, se distribuye el ingreso y se reactiva pronto la economía”.
Crecimiento
No es casualidad, continuó, que el sureste del país haya crecido en lo económico durante 2023 lo doble que el norte, la región más industrializada y que mayores apoyos tuvo durante el régimen neoliberal.
Esto “no sucedía en décadas y está íntimamente relacionado con el aumento precisamente de la inversión pública”, planteó ante invitados especiales a este acto.
En su gobierno, el presupuesto para este fin se ha duplicado, al pasar de 500 mil millones a un billón de pesos: “Y fueron los estados del sureste lo más beneficiados”.
A diferencia de otros primeros de diciembre, en esta ocasión el mandatario no ofreció un informe del estado de su administración y dedicó el festejo a la inauguración de la nueva terminal aérea.
“No solo es la construcción de infraestructura, el desarrollo industrial, del petróleo y de la industria eléctrica: lo que ha beneficiado al sureste y a todo México han sido también los programas de bienestar”, aseguró. Gracias a éstos se han dispersado recursos públicos hasta en las más pequeñas comunidades del país, en todos los pueblos y ciudades.












