Morena llega a 2027 con una ventaja considerable, construida mediante años de organización territorial, políticas sociales, identificación popular y por supuesto, la conducción de la presidenta Claudia Sheinbaum; además de una oposición que carece de proyecto social. Todo esto representa un punto de partida en una elección que volverá a poner a prueba la confianza del pueblo mexicano.
En este contexto, hay que recordar que, entre la ventaja actual y la victoria, quedan nueve meses de decisiones políticas, que definirán candidaturas, se procesarán diferencias internas y cada territorio trazará su propia ruta.
Se habla así de supuestos que llevan a afirmar que la elección está asegurada: la popularidad presidencial será transferida. Es correcto e indiscutible que Claudia Sheinbaum conserva un respaldo muy amplio.
Enkoll ubica su aprobación en 69 %, pero la intención de voto por Morena es de 41 %. La aprobación de la presidenta abre una base favorable; pero no exime la importancia de que cada aspirante cuente con su propio respaldo.
Segundo, se dice que el voto social representa una base robusta e incluso suficiente para lograr un arranque diferenciado. Hay que recordar que al cierre de 2026 los Programas para el Bienestar alcanzarán a 42 millones 860 mil personas, con una inversión superior a un billón de pesos, pero sus derechohabientes conservan plena libertad política y memoria.
Tercero, creer que la marca política corrige candidaturas. Una selección equivocada desalentará a militantes, dividirá estructuras territoriales y alejará a sectores que respalden el proyecto nacional, pero desaprueben liderazgos locales.
Cuarto, se asume que la debilidad de la oposición garantiza continuidad. En la elección intermedia de 2021 participó el 52 % de la lista nominal. Morena conservó el primer lugar, aunque su votación pasó de 37 % en 2018 a 34 %.
Quinto, ganar suele reducirse a conservar más cargos. En 2021, Morena y aliados obtuvieron 281 diputaciones, lo que permitió mantener mayoría absoluta y quedar a 53 lugares de la mayoría calificada requerida para reformar la Constitución.
2027 ya comenzó, Morena va delante y cuenta con razones para conservar la confianza. Ahora corresponde merecerla nuevamente en cada territorio, con candidaturas a la altura, gobiernos cercanos y una participación popular capaz de sostener el siguiente tramo de la transformación.












