En los últimos diez años, 10 madres buscadoras han sido asesinadas en México. Al buscar a sus desaparecidos, mujeres y colectivos enfrentan amenazas físicas, hostigamiento, daños a sus casas y campañas de desprestigio. Muchas, sin ayuda financiera, encuentran restos y pertenencias de sus seres queridos.
La mañana de ayer miércoles, se confirmó la muerte de Teresa González Murillo, madre buscadora en Jalisco, entidad que suma más de 15 mil desaparecidos. La activista sufrió un atentado el pasado 27 de marzo, pues intentaron secuestrarla y la atacaron con un arma de fuego.
El colectivo Luz de Esperanza Desaparecidos Jalisco documentó la agresión y tras seis días en estado grave de salud, informaron que la buscadora murió: “Esta noticia nos llena de una profunda tristeza e impotencia. Indudablemente ha dejado un legado imborrable en los corazones de quienes tuvimos el privilegio de conocerla”.
Apenas el 29 de marzo documentaron la agresión que vivió Teresa González Murillo el 27 de marzo, que en un intento de secuestro fue agredida de gravedad y se debatía entre la vida y la muerte.
Tras la agresión, la buscadora fue internada en un hospital donde finalmente perdió la vida. Desde septiembre del 2024, González Murillo dedicó cada día a la lucha por encontrar a su hermano Jaime González Murillo, quien fue visto por última vez el pasado 2 de septiembre en la colonia Centro de Guadalajara.
En su mensaje emitido el 29 de marzo, también reclamaron que este hecho demostraba “la situación de inseguridad que se vive en Guadalajara y Jalisco, además del contexto hostil por el que atraviesan las familias buscadoras”.
El colectivo al que pertenecía González Murillo ha participado activamente en las mesas de trabajo con el gobernador del estado, Pablo Lemus, tras el hallazgo en el Rancho Izaguirre en Teuchitlán.











