México * El Universal. Durante los últimos tres años la operación del Congreso de la Unión se desarrolló con visos de opacidad, numerosos viajes internacionales, construcciones onerosas y baja productividad, y costó a los mexicanos más de 30 mil 600 millones de pesos.
De 2009 a 2012 -durante la Legislatura que llega a su fin en agosto próximo- el Senado tuvo un presupuesto que ascendió a 13 mil 305 millones de pesos. Mientras, el trabajo de la Cámara de Diputados costó alrededor de 17 mil 312 millones de pesos.
Aun cuando los senadores aprobaron 50 por ciento de las iniciativas que les envió el Ejecutivo -la mayoría instrumentos jurídicos para la lucha anticrimen- serán recordados por la construcción de su nueva sede, cuyo valor final fue 77 por ciento.
Según el Sistema de Información Legislativa, los diputados a su vez presentaron formalmente en tribuna tres mil 348 iniciativas, de las cuales únicamente discutieron 761 y dos mil 587 están pendientes.
En 2011, según un estudio del Centro de Investigación y Docencia Económicas, cada asunto presentado en la Cámara Baja -independientemente de si continúa congelado o se convirtió en una reforma o ley- significó un gasto de 35.9 millones de pesos, mientras que cada una de las 52 sesiones de ese año costó 94.6 millones, incluidas aquellas en las que se rompió el quórum o hubo toma de tribuna.











