Chicago * AP. Chicago y otras ciudades se han proclamado santuarios para inmigrantes ilegales, y han adoptado ordenanzas que prohíben a la policía local preguntar a los residentes acerca de su estatus durante actividades de rutina, tales como paradas de automóviles.
Pero, mientras se acrecienta el debate por la reforma a la ley de inmigración, también se han acentuado los esfuerzos federales por capturar a indocumentados, inclusive en ciudades santuario.
El departamento de seguridad del servicio de inmigración y aduana deportó a 187.513 inmigrantes ilegales del país en el 2006, un incremento del 10% en relación al ano previo, dijo la agencia.
Pero el papel que debe cumplir la policía local en ayudar a las autoridades federales a detener a indocumentados se ha convertido en objeto de debate.
En tanto algunas comunidades colaboran gustosamente con las autoridades federales, otras dicen que la policía local no cuenta con los recursos para convertirse en cancerbero del servicio de inmigración.











