Consultas no combaten corrupción

Adriana Díaz Contreras, Secretaria general del PRD. Agencias
Adriana Díaz Contreras, Secretaria general del PRD. Agencias

Adriana Díaz Contreras, secretaria general del Partido de la Revolución Democrática (PRD), señaló que “la maquinaria propagandística del gobierno está en marcha” y ahora pretende fincar su discurso anticorrupción en una consulta ilegal y amañada, cuando la única vía es el estado de derecho.

Esto luego del Segundo Informe de Gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, en donde el mandatario aseguró que su gobierno no será recordado por corrupto, que no existe persecución facciosa hacia ninguna fuerza política y que está en vías de desterrar el “bandidaje oficial”.

Sin embargo, la líder perredista señaló que la realidad desmiente las palabras del presidente, ya que nadie puede oponerse a que se combata la corrupción, pero el gobierno de López Obrador mide con diferentes raseros los casos que se le presentan y aplica la justicia según sus filias y fobias políticas.

Díaz Contreras mencionó como ejemplo que el presidente mantiene en su gabinete al director de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), Manuel Bartlett Díaz, sobre quien pesan sospechas de corrupción y enriquecimiento inexplicable, a pesar de la exoneración oficial.

“Su objetivo es construir una narrativa que desacredite a los partidos opositores, posicionar a Morena con miras al proceso electoral del año próximo y mantener sus mayorías en la Cámara de Diputados”, indicó la líder izquierdista.

La secretaria general de PRD indicó que otro ejemplo del uso político de la justicia es la forma en que se ha manejado el caso del exdirector de Petróleos Mexicanos (Pemex), Emilio Lozoya Austin, privilegiando el espectáculo mediático y los linchamientos en redes sociales por encima de los procedimientos legales.

Para concluir, expresó que si los expresidentes son responsables de algún delito tiene la obligación de presentarlos ante la justicia, ya que corrupción no se combate con consultas, sino con la ley en la mano.