Con una misa y la lavada de ollas, fiesta vespertina donde las mujeres zapotecas presumen sus atuendos de gala, accesorios de oro y peinados rematados con jardines de flores naturales, este domingo se estaría cerrando el ciclo de las Velas de Mayo, que cada año se realizan en Juchitán para agradecer la abundancia en el campo, en la pesca y por la salud. Pero la pandemia sigue sin permitirlo.
Con tristeza, la profesora jubilada Geraldina Santiago Velázquez lamenta que a causa del covid-19 las fastuosas fiestas comunitarias, que se prolongan hasta el amanecer y se conocen como Velas por las velarías o lonas y porque los asistentes se desvelan bebiendo, bailando y cenando, volvieron a suspenderse por segundo año.
Si no se mantuviera el riesgo por el virus, este 29 de mayo culminarían las Velas, con la que se realiza cada último sábado de mayo, las de la Octava Sección de Juchitán o barrio Cheguigo.











