México.- A pesar del auge que ha tenido el enfoque punitivo y la aprobación de reformas drásticas como la prisión preventiva oficiosa, la realidad es que en México la corrupción se castiga poco, tanto administrativa como penalmente, por falta de presupuesto e integración incompleta de órganos de fiscalización, reveló una investigación de la Dirección General de Difusión y Publicaciones del Instituto Belisario Domínguez (IBD) del Senado de la República.












