La pandemia por covid-19, que tuvo su pico más alto en 2021, agudizó los efectos negativos en las víctimas de trata de personas, principalmente en acceso a servicios de salud, refugio y de ayuda por parte del Estado.
De acuerdo con el informe Los efectos de la pandemia de covid-19 en la trata de personas y las respuestas a los desafíos, de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), la explotación laboral y sexual continuó en plena pandemia pese a las medidas de confinamiento del gobierno.
Según el informe, las víctimas de trata, debido a sus condiciones de vida y de explotación laboral, corrieron un mayor riesgo de contraer covid-19, pues en algunas industrias, como la construcción, la manufactura, la agricultura y la industria del sexo no hubo confinamiento.
Recalcó que las medidas de distanciamiento social fueron difíciles de implementar en estos entornos.
El informe de la UNODC subrayó el hecho de que la pandemia provocó un acceso reducido a los servicios para los sobrevivientes de la trata, como refugio, asistencia jurídica, atención médica (incluida la atención sicosocial), apoyo laboral, servicios de educación e interpretación.
En el caso de falta espacio de refugio disponible para los sobrevivientes de la trata en tiempos normales, la oficina de la ONU detectó que durante la pandemia esta carencia fue aún más problemática para los sobrevivientes, ya que los albergues existentes para víctimas de trata se vieron obligados a cerrarse a nuevos miembros.
Esto significó que la policía o las ONG tuvieran que encontrar un alojamiento de cuarentena adecuado para las víctimas rescatadas antes de poderlas trasladar a un albergue.
La pandemia también agravó los desafíos que ya enfrentaban las víctimas y los sobrevivientes de la trata de personas para acceder a la atención médica.












