Crean árboles “vivientes”

Crean árboles “vivientes”

Labrar la vida no es sencillo, se requiere de técnica e inspiración. Esto lo sabe Óscar Soteno Elías, hábil artesano de Metepec que, con sus manos y su inagotable creatividad, ha dado forma desde hace casi 30 años a las artesanías conocidas como “árboles de la vida”.

El barro es la materia prima, la técnica es la maquinaria y el color es la vida. Estos objetos representativos de la cultura mexicana, casi como el sombrero de charro y el mariachi, generan asombro y admiración a quienes tienen el privilegio de poder apreciarlos.

En sus inicios, los árboles de la vida que se elaboraban en este municipio del Estado de México narraban la historia de la creación del hombre, a través de pasajes bíblicos.

En la actualidad, los temas que aborda son tan diversos que pueden ir desde la mariposa monarca, bailes típicos mexicanos hasta la elaboración del tequila.

“Mi familia fue una de las pioneras en la creación de los árboles; estamos hablando de los años 30 y los 40, cuando mi abuela Modesta Fernández empezó con la creación de los primeros árboles de la vida”, explicó Soteno Elías en entrevista para Notimex.

Precursores de su elaboración, la familia Soteno es una de las estirpes de artesanos más reconocidas en México y en el extranjero, gracias a las innovaciones que a lo largo de 80 años le han aportado a estas obras.

Integrante de la cuarta generación de la familia, Óscar, de 45 años, quien forma parte del grupo conformado por 150 artesanos denominado “Grandes Maestros del Arte Popular de México”, auspiciado por Fomento Cultural Banamex, supo desde muy joven cuál era su verdadera pasión.

Las historias que se describen en estas artesanías comienzan a contarse de arriba hacia abajo, agregó Óscar Soteno

Las manos de un artesano son su principal herramienta de trabajo, con ellas recrean sueños y plasman realidades.

Un poco agrietadas y rasposas, las manos de Óscar han creado un sinfín de hermosas piezas en su taller familiar, creaciones que han recorrido el mundo y han sido exhibidas en recintos como el Museo de Arte Popular (MAP) y el Museo Nacional de Culturas Populares en Coyoacán, así como en el British Museum de Inglaterra.

Subasta

En este sentido, recientemente se llevó a cabo una subasta en Nueva York, donde en una puja se vendió un cuadro del afamado muralista mexicano Diego Rivera y uno de sus árboles también fue subastado por 10 mil dólares.

Moldear el barro, en palabras del artesano, es “una sensación muy bonita, cuando tú tocas el barro no sabes qué vas a crear. El barro es muy noble porque lo modelas a tu gusto”.

La inspiración para crear estos árboles “vivientes”, que pueden alcanzar precios de 5 mil hasta 50 mil pesos, señala el artesano, se deriva de ser un observador asiduo de la cultura mexicana, de la naturaleza y del amor que siente por sus dos hijos y su esposa.

El proceso de elaboración de una pieza es todo un ritual que se puede extender por dos meses dependiendo el tamaño del árbol, el que puede ir de los 5 centímetros hasta 7 metros, en pedidos especiales.

Primero le damos la forma al barro para formar la estructura del árbol, después le vamos colocando palitos de alambre para incrustar en ellos flores u otros adornos para que tengan movimiento y den la ilusión de que la pieza está en tercera dimensión, explicó.