Al condicionar seguir con el programa “Agua Saludable para La Laguna” -que busca garantizar el suministro de agua limpia a la región- sólo si se retira antes del 3 de octubre el amparo que se ha interpuesto y que evita que el proyecto siga, el presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró que desconfía del Poder Judicial, pues lo acusó de estar podrido, y que los jueces, ministros y magistrados están al servicio de grupos de intereses creados y que tienen una mentalidad ultraconservadora.
Acompañado por José Rosas Aispuro y Miguel Riquelme, gobernadores de Durango y Coahuila, respectivamente, quienes respaldaron la propuesta del Gobierno Federal, el titular del Ejecutivo federal emplazó a que el próximo domingo 3 de octubre se defina entre productores, habitantes y ambientalistas si se inicia el proyecto para que se retiren los amparos, pues manifestó que “el presidente de México no puede ser rehén de personas o de grupos”.
“Y si ya empezaron los amparos, pues no vamos a poder terminar la obra. ¿Ustedes creen que yo voy a confiar en el Poder Judicial? No me estoy chupando el dedo. Desgraciadamente el Poder Judicial está podrido, hay honrosas excepciones para no generalizar, pero jueces, magistrados, ministros están al servicios de los grupos de intereses creados y tienen una mentalidad muy conservadora, ultraconservadora!”.
Plantea reducción de volumen de presa en Jalisco
En otro tema, el presidente López Obrador presentó una propuesta a los habitantes de las comunidades de Temacapulín, Acasico y Palmarejo para concluir la construcción de la presa El Zapotillo, en la que se comprometió a reducir la altura de la cortina y, con esto, el volumen de agua para evitar inundaciones.
Acompañado por el gobernador Enrique Alfaro (MC) —quien respaldó la propuesta— el Ejecutivo también se comprometió a la firma de un decreto, en el que, por medio de un seguro, el Gobierno Federal garantizará hacerse cargo de posibles daños. Detalló que la propuesta busca mantener la cortina de la presa en 80 metros y no subirla a 105 metros, como se planeaba originalmente, por lo que el volumen de agua sería menos y se evitaría que estos pueblos se inundaran.
Sin embargo, debido a esta reducción, el líquido no llegaría a León, Guanajuato, que se incluía en el plan original, por lo que López Obrador reconoció que se tendrá que hablar con el gobierno de esa entidad para buscar la forma de ayudar.
“No es lo deseable, es lo posible en términos técnicos, porque la presa fue diseñada para tener una cortina de 105 metros y se quedaría en 80 metros.
“La buena nueva es: no se van a inundar, eso no va a suceder. [Vamos a] asumir la responsabilidad de cualquier siniestro, de cualquier situación extraordinaria, algo no previsto, cualquier cosa que pudiese suceder, como una especie de seguro en el que el Gobierno Federal se compromete a hacerse cargo de daños”, concluyó.












