Crimen presiona a tienditas vender cigarros “piratas”

Las bandas mediante amenazas obligan a los dueños de tiendas a vender estos productos. Cortesía
Las bandas mediante amenazas obligan a los dueños de tiendas a vender estos productos. Cortesía

Los pequeños comercios del país son víctimas del crimen organizado, al recibir fuertes presiones para que vendan cigarros de contrabando que son más dañinos que los legales, y en algunos casos drogas, alertó el presidente de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (Anpec), Cuauhtémoc Rivera.

Además son víctimas de la delincuencia, porque 5 de cada 10 fueron víctimas de algún tipo de delito.

En la encuesta hecha por esa organización, encontró que al menos uno de cada cuatro negocios “han tenido presión de las bandas criminales que son las que manejan el contrabando de cigarro para vender”, en otras palabras, les han ofrecido cigarros “piratas”.

El problema es que “hay mucha presión para el canal (de pequeños comerciantes)... de vender producto terminado de dudosa calidad, el cigarro de contrabando está creciendo”.

La mayor parte de los cigarros de contrabando se venden en los estados de la frontera Norte de México, como Sinaloa, Sonora, Baja California, Chihuahua, Tamaulipas y San Luis Potosí.

La mayor parte de los pueblos de municipios de esos estados son víctimas de las bandas organizadas que de manera “impositiva” los obligan a vender cigarros.

Las bandas mediante amenazas y políticas de terror obligan a los dueños a vender estos productos, porque “hay una amenaza directa a la familia si no se llega a un arreglo”.

Dijo que hay también bandas que pretenden que los dueños de tiendas vendan estupefacientes, pero “es la parte más negra y delicada, en la que el comercio en su conjunto pone las cruces porque el nivel de pena y riesgo y de disputa comercial es mayor, y hacerte a ese tipo de mercado es poner en riesgo la cotidianidad”.

Hace unas semanas, la Confederación de Cámaras Industriales afirmó que el mercado ilegal de cigarros creció, ya que actualmente 19 de cada 100 cigarros que se venden no son legales, cifra superior a lo que ocurrió hace 10 años que solamente 2 de cada 100 eran ilegales.