A pesar de que están bajando los petroprecios en los mercados internacionales, la crisis alimentaria y energética podría intensificarse con la depreciación de las monedas que están experimentando la mayoría de las economías emergentes, alertó el Banco Mundial (BM).
Al dar a conocer la edición más reciente de su informe sobre las perspectivas de los mercados de productos básicos, ponderó que desde la invasión rusa a Ucrania en febrero de 2022 hasta fines del mes pasado, el precio del petróleo crudo Brent en dólares estadounidenses cayó casi un 6 %.
Sin embargo, debido a la depreciación monetaria, en casi el 60 % de los mercados emergentes y las economías en desarrollo que importan crudo, aumentaron los precios del petróleo en moneda nacional durante ese periodo.
Destacó que en casi el 90 % de esas economías, el aumento de los precios del trigo en moneda local fue mayor que el registrado por el dólar estadounidense.
Mencionó que los elevados precios de los productos básicos energéticos que sirven de insumos para la producción agrícola han venido impulsando el alza de los precios de los alimentos.
Según el organismo, para el 2023 la cotización del Brent alcanzará un promedio de 92 dólares el barril, muy por encima del promedio quinquenal de 60 dólares el barril. Para el gas natural y del carbón, estimó que los precios disminuirán con respecto a los máximos históricos registrados en 2022.











