Después del terremoto de magnitud 5-9 que provocó la muerte de más de mil personas, los aldeanos afganos se sientan afuera de una tienda de campaña después de que su casa fue dañada por un terremoto en Spera, provincia de Khost.
Médicos y personal de emergencia de todo el país se reúnen en el sitio, con la asistencia de algunas agencias internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Sin embargo, la ayuda puede ser limitada ya que muchas organizaciones se retiraron del país dependiente de la ayuda después de que los talibanes tomaron el poder en agosto pasado.
Voluntarios de la Sociedad de la Media Luna Roja Afgana están sirviendo a las personas afectadas por el terremoto del distrito de Giyan.
La ONU distribuyó suministros médicos y envió equipos móviles de salud a Afganistán, pero advirtió que no tiene capacidades de búsqueda y rescate, y que los vecinos regionales tienen poca capacidad para intervenir.
El gobierno talibán ha desplegado recursos de emergencia, incluidos varios helicópteros y decenas de ambulancias, y ha ofrecido indemnizaciones a las familias de las víctimas.
También ha pedido ayuda exterior, solicitando el miércoles “el generoso apoyo de todos los países, organizaciones internacionales, particulares y fundaciones”.
La ayuda es limitada
El terremoto ha agravado los problemas que ya aquejan a Afganistán. Aunque la crisis económica se ha avecinado durante años como resultado del conflicto y la sequía, se hundió a nuevas profundidades después de que los talibanes tomaron el poder.
Esto llevó a Estados Unidos y sus aliados a congelar alrededor de siete mil millones de dólares de las reservas de divisas del país y cortar la financiación internacional.












