El primer ministro cubano, Manuel Marrero, presentó ayer jueves ante el Parlamento un amplio programa de reformas orientadas al libre mercado, en un momento en que la isla comunista enfrenta una profunda crisis económica, bajo presión de Washington.
El alto funcionario expuso 176 propuestas de reformas que deben ser aprobadas por los diputados de la Asamblea Nacional y abarcan numerosos sectores de la economía.
Estas propuestas de corte liberal afectan, en particular, la organización de las empresas privadas y estatales, el sistema bancario, el turismo, la agricultura, la inversión extranjera, los impuestos y el mercado cambiario.
“Más que un conjunto de medidas, se trata del programa de reforma económica más profundo anunciado en los últimos 70 años de la historia económica del país”, comentó el economista cubano radicado en Londres, Daniel Torralbas.
Entre las reformas anunciadas figuran la transformación “de la empresa estatal socialista en una sociedad mercantil por acciones o por participación”, la autorización de empresas privadas con más de 100 empleados, la participación de capital extranjero en el sector privado y la apertura de cuentas en divisas para particulares.
La agricultura, el turismo, el sector bancario y el mercado cambiario quedan ahora abiertos a la inversión privada, tanto nacional como extranjera. Asimismo, los cubanos podrán poseer más de una empresa privada y participaciones en otras sociedades.
También se anunció una reforma fiscal con la introducción de un impuesto a las ventas (IVA) y se permitirá la negociación salarial dentro de las empresas.












