Frente a la fila de los pequeños féretros, cubiertos por banderas cubanas y acompañados por las fotografías de los fallecidos, un par de hombres se abraza y llora desconsoladamente.
Miles de cubanos despidieron a los 32 militares que murieron durante los ataques de Estados Unidos a Venezuela que culminaron con la captura del presidente de ese país, Nicolás Maduro.
Tras llegar al aeropuerto internacional José Martí de La Habana, las 32 cajas mortuorias culminaron, dos horas después de su arribo, un recorrido en vehículos militares hasta el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (Minfar).
En las calles, largas filas de habaneros siguieron, incluso bajo una fuerte lluvia, el trayecto con aplausos el ondeo de banderitas. Aunque la presencia mayoritaria era de cubanos uniformados con el tradicional verde olivo del Ejército isleño, sobre todo en las cercanías del Minfar.
Por momentos, el ambiente es más de coraje nacionalista y reivindicación política que de tristeza o luto.












