A partir de la coyuntura que se ha erigido en torno a la pandemia, otro de los factores a los que se enfrenta la sociedad es la contaminación que provocan los residuos de material sanitario para prevenir contagios, como guantes y cubrebocas, y que en la actualidad, se han convertido en artículos de primera necesidad y de uso cotidiano, reflexionaron expertos en el marco del Día Mundial de los Océanos.
Raquel Briseño Dueñas del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICML) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), manifestó que estos materiales se acumulan en millones de cantidades que pueden llegar a mares y costas del país, además resaltó que antes de que sucediera la pandemia, la basura que llegaba a las aguas ya era una problemática, por lo que hoy en día se intensifica la preocupación por la estabilidad de estas.
El Día Mundial de los Océanos, que se conmemoró este lunes 8 de junio, Briseño Dueñas señaló que “las estadísticas muestran que en un día, una sola persona que trabaja en áreas Covid-19 puede requerir hasta 16 cambios de guantes, cuatro batas, cuatro cubrebocas desechables, una mascarilla N95 (…), si estas cifras se extrapolan a cada hospital del país, a nuestra región y a nivel global, podemos tener otro ángulo para visibilizar la magnitud de generación de estos residuos”, detalló.
Resulta importante reflexionar sobre lo esencial que resultan los océanos para vida del planeta, tal y como explica la Organización de las Naciones Unidas (ONU), “los océanos ocupan tres cuartas partes de la superficie de la Tierra, contienen 97% del agua del planeta y absorben alrededor del 30% del dióxido de carbono producido por los humanos, amortiguando los impactos del calentamiento global”, informó la universidad nacional.
Además, explicaron que una de las mayores fuentes de proteínas depende de la biodiversidad marina y costera, la cual equivale a más de tres mil millones. Briseño Dueñas lamentó el pensamiento generalizado de la sociedad, la cual piensa que “el océano es tan inmenso como inagotable, por tanto, cree que se puede verter cualquier tipo de sustancia o material de origen antropogénico sin que tenga efecto negativo”.
La integrante de la Red de Investigación Marino Costera para América Latina y el Caribe (Remarco), advirtió que “el Covid-19 es una advertencia dolorosa en términos de pérdida de vidas humanas, economías trastocadas y problemas sociales en niveles inesperados, y que ha obligado a mirar con otros ojos y adquirir mayor conciencia sobre nuestra vulnerabilidad. El efecto boomerang tiene muchas aristas negativas para la sociedad, por lo que esta experiencia debe conducirnos a repensar nuevas formas de relacionarnos con la naturaleza”, detalló.












