Cultura cívica en México

Cultura cívica en México

México es percibido como el país con mayor corrupción entre las naciones miembros de la OCDE. La corrupción, desafortunadamente, es un fenómeno presente en la realidad cotidiana de todos los mexicanos. Impacta negativamente el desarrollo económico, contribuye al incremento de la pobreza, la inequidad y debilita la confianza en las instituciones. En otras palabras, la corrupción es un gran lastre para nuestra nación.

De acuerdo con el Índice 2016 de la Percepción de la Corrupción, publicado por Transparencia Internacional, México está en el lugar 123 de 176 naciones. El mejor evaluado fue Dinamarca con 90 puntos. Nuestro país, con apenas 30, comparte ubicación en la tabla con Honduras y Sierra Leona.

Lo más preocupante es que la población con menos ingresos es la más afectada. Según un estudio elaborado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco) y el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), los hogares que perciben un salario mínimo gastan 33% de sus ingresos en pagar algún costo asociado a la corrupción.

En el sector productivo, por otra parte, según la Encuesta de Fraude y Corrupción, de la consultora KPMG, 44% de las empresas en México realizan pagos extraoficiales a funcionarios. Mientras que el Inegi reporta la comisión de más de 4 millones de actos anuales de pequeña corrupción en el contacto de los ciudadanos con las autoridades.

Ante el tamaño del problema es importante cuantificar el impacto de la corrupción en nuestro país. Es necesario entender el fenómeno, localizarlo, medirlo, identificar sus causas, mecanismos de operación y exhibir sus efectos, para combatirlo adecuadamente.

En cuanto a los costos políticos: 91% de los encuestados no confía en los partidos (Transparencia Mexicana), 83% no confía en los legisladores (Transparencia Mexicana), 80% no confía en instituciones del sistema judicial (Latinobarómetro), sólo 27% está satisfecho con la democracia (Latinobarómetro).

En procuración de justicia, que es uno de los impactos más nocivos de la corrupción, ya que fomenta la impunidad, según un estudio realizado en 2013 por “México Unido Contra la Delincuencia”, de 33 millones de delitos cometidos, sólo se denunciaron aproximadamente 1.6 millones y sólo 108 mil delincuentes fueron sentenciados, lo que se traduce en un 99% de impunidad. Por otra parte, de acuerdo con un análisis elaborado por el Imco, de las averiguaciones previas que terminaron en cárcel: solamente 2% fue asociado a delitos cometidos por funcionarios públicos, 10% a la delincuencia organizada y 38% por delitos contra la salud.

Asimismo, en el periodo de 2000 a 2013, de los 41 gobernadores en México acusados de corrupción, sólo se investigaron 16 casos y únicamente 4 terminaron en la cárcel. Eso en contraste con EU, en donde para el mismo periodo se investigó a 9 gobernadores, mismos 9 que fueron detenidos.

Hoy más que nunca, México necesita profesionistas responsables y comprometidos con su comunidad, que posean no sólo las competencias requeridas en sus respectivos campos profesionales, sino también valores éticos sólidos, y las instituciones de educación superior deben jugar un rol crucial en ello.