Con un minuto de aplausos, docenas de personas despidieron a Jacinto Romero Flores, el reportero de 60 años recién cumplidos que recorría las zonas serranas de Veracruz.
El llanto era opacado por las palmas chocando una con otra de hombres y mujeres que decidieron decirle adiós al periodista de la cadena de radio Oriestereo, asesinado a tiros el jueves pasado en Ixtaczoquitlán.
La capilla María Inmaculada lucía abarrotada por decenas de personas quienes, desde el jueves, llegaron para ofrecer una veladora y colocar un arreglo floral cerca del féretro donde descansan los restos de Jacinto.
“Su muerte es la manera más violenta de vulnerar el derecho a la libertad de expresión, porque la sociedad queda privada de esa comunicación”, recriminó el sacerdote.
Y ante la pérdida, pidió a la familia fortalecer sus corazones y perdonar a quienes le quitaron la vida a su esposo y padre.











