Los relatos pueden construirse con mentiras, campañas de desprestigio, información manipulada o verdades a medias; basta repetir una versión suficientes veces para intentar sembrar dudas, distorsionar la realidad o desacreditar el trabajo de las instituciones. Por el contrario, los datos, tienen una característica fundamental: pueden demostrarse.
Los datos parten de evidencias, investigaciones, expedientes, órdenes de aprehensión cumplimentadas, sentencias, aseguramientos y por ello, conducen a resultados verificables.
Así que cuando se habla de seguridad pública y de soberanía nacional es indispensable distinguir entre quienes construyen relatos tendenciosos y quienes presentan hechos, basados en datos.
Hoy, mientras algunas voces insisten en repetir que en México no se combate al crimen organizado, la realidad documentada muestra exactamente lo contrario.
Los resultados presentados recientemente por el Gabinete de Seguridad reflejan una estrategia basada en inteligencia, investigación, coordinación institucional y presencia territorial.
Los números son contundentes: más de 54 mil personas generadoras de violencia han sido detenidas desde octubre de 2024; 92 objetivos criminales de alto impacto —de todas las facciones criminales— han sido trasladados a Estados Unidos; 85 funcionarios y exfuncionarios públicos, de todos los partidos políticos, han sido detenidos por diversos delitos; se han desmantelado más de dos mil 382 laboratorios clandestinos para la producción de drogas sintéticas; se han asegurado más de 402 toneladas de droga y más de 28 mil armas de fuego.
Desde agosto de 2025 se han bloqueado operaciones y recursos vinculados a actividades ilícitas por más de cuatro mil 593 millones de pesos, afectando directamente la capacidad operativa de organizaciones delictivas.
Los datos también muestran que el promedio diario de homicidios dolosos a nivel nacional registra una disminución cercana al 49 por ciento, entre septiembre de 2024 y mayo de 2026.
Por supuesto, ningún resultado significa que el problema esté resuelto. La delincuencia organizada, gestada por largos años de connivencia o desatención, sigue representando uno de los mayores desafíos para el Estado mexicano; pero afirmar que las instituciones permanecen inmóviles frente al crimen, simplemente no resiste la confrontación con la evidencia. Existe una determinación institucional de perseguir los delitos donde quiera que se cometan y vengan de quien vengan.
La desinformación busca erosionar la confianza pública ignorando a propósito los hechos. Frente a estos intentos por distorsionar la realidad, las instituciones nacionales junto con sus miles de mujeres y hombres trabajan todos los días produciendo datos a partir de evidencias, informando con transparencia y ofreciendo resultados para hacer de México, el lugar que las familias y todas y todos merecen.












