El tradicional concierto de Navidad del Vaticano, que este 2018 llega a su edición número 26 y que reúne a estrellas de talla internacional, será dedicado a los refugiados de Irak y de Uganda.
Grabado en el Aula Pablo VI, la más grande sala de audiencias de la Santa Sede, el evento será transmitido por la televisión italiana y a nivel mundial este 24 de diciembre, en la víspera de la Navidad y todo lo recaudado será destinado a labores de beneficencia.
Así, los recursos obtenidos por donaciones telefónicas y derechos televisivos de transmisión servirán para financiar actividades de las Misiones Don Bosco y de la fundación pontificia Scholas Occurrentes (Escuelas para el encuentro).
Propósito
“La educación es un concepto transversal que involucra muchos lenguajes, en este sentido la música, el arte y el deporte son instrumentos importantísimos porque tocan también a la persona, los sentimientos, la fantasía y más”, explicó Angelo Vincenzo Zani, secretario de la Congregación para la Educación Católica del Vaticano.
“Para nosotros entrar en la organización de este concierto quiere decir vincular la educación al lenguaje de la música, de los valores. Para nosotros cristianos la Navidad es un momento fuerte, de reflexión, que nos abre los ojos al ver las necesidades que existen en el mundo”, agregó.
Uno de los dos proyectos elegidos para destinar los recursos del concierto son los jóvenes de Sudán del Sur, que viven en un campo de refugiados de Uganda y lo realizan los salesianos.
Destinatario
Se ubica en el norte del país africano, a unos 50 kilómetros de la frontera con Sudán del Sur, y allí, además de la necesidad espiritual, se necesita la formación profesional como instrumento para poder responder a las exigencias de los jóvenes.
El otro proyecto está destinado a la ciudad de Erbil, en el Kurdistán iraquí, que estará a cargo de Scholas Occurrentes que ya activó un plan educativo en un campo de refugiados que prevé la escolarización de base y la educación a través de varias actividades.












