Este fin de semana el presidente Andrés Manuel López Obrador salió en defensa de sus hijos, asegurando que no están involucrados en negocios ligados al Gobierno Federal. “Mis hijos no son corruptos”, señaló.
López Obrador continuó: “Loret saca un reportaje de que mis hijos están haciendo negocios, cosa que es rotundamente falso, que es parte del periodismo, si se puede llamar así, que él ejerce, porque en realidad es un mercenario que pertenece al hampa del periodismo; no pasa nada, porque no es cierto”. Apuntó que ese periodismo muestra que “están desesperados”.
–¿Existen esos contratos? –se le preguntó.
–Pues sí, deben de existir, pero mis hijos no tienen nada que ver, mis hijos no son corruptos, o sea, nada que ver con Loret de Mola, que se ha dedicado a hacer un periodismo mercenario con fines de lucro. Pero, ¿qué demanda? Nada. ¿Cuál es el problema? Nada –respondió el mandatario.
Lamentó que se haya hostigado a su hijo mayor en el exterior de su domicilio.
Afirmó que antes ha enfrentado ataques similares. Hizo dos propuestas a Loret: que si tiene pruebas de actos de corrupción de su familia lo denuncie ante la Fiscalía General de la República, y en segundo lugar lo exhortó a intercambien bienes familiares. “Me voy a rayar”, finalizó.












