De acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), en el primer semestre de 2019 se han abierto 25 mil 277 carpetas de investigación relacionadas con estos crímenes, es decir, una cifra 17% mayor a la registrada en el mismo periodo de 2018 a nivel nacional.
Las expertas en el tema consideran que las agresiones sexuales inician con el acoso, que consiste en miradas lascivas, piropos o “perseguir” a una persona.
Acoso callejero. Por ejemplo, cuando una mujer camina en la calle y un hombre la sigue, le hace comentarios sobre su cuerpo o la mira de una manera que la incomoda. El acoso es una mala tradición y algunos consideran que es una forma de cortejar a una mujer, pero el 90% de las personas se sienten agredidas y no halagadas, según cifras del Observatorio contra el Acoso.
En la Ciudad de México, el acoso callejero se castiga con 26 a 36 horas de arresto o con 18 horas de trabajo comunitario.
Abuso sexual. Si el hombre que se masturba en el transporte público obliga a otra persona a que lo toque, el delito escala, eso es abuso sexual.
Este delito lo comete quien realiza “tocamientos o manoseos corporales obscenos, o los que representen actos explícitamente sexuales u obliguen a la víctima a representarlos. También se considera abuso sexual cuando se obligue a la víctima a observar un acto sexual, o a exhibir su cuerpo sin su consentimiento”.
Violación. Previo a la violación, es común que ocurra abuso sexual. Aunque puede haber abuso sexual sin llegar a la violación, pues la diferencia entre ambos delitos radica en si hubo penetración.
Según el Código Penal Federal, la violación consiste en introducir el pene o cualquier otro objeto en la vagina, boca o ano de una persona sin su consentimiento.
Feminicidio. Un feminicidio es el último eslabón de la violencia sexual, pues es un crimen en contra de una mujer por el hecho de serlo, con base en la ventaja que el victimario tiene con respecto a una mujer o por el vínculo que el victimario tiene con la mujer.











