El Centro de Derechos Humanos y Asesoría a Pueblos Indígenas (Cedhapi) denunció que en la localidad Mier y Terán, de San Esteban Atatlahuca, no existen medidas de seguridad pública, pese a la violencia registrada entre el 21 y 23 de octubre que, de acuerdo con la organización, causó la muerte de al menos tres personas, cuatro desaparecidas y el desplazamiento de cerca de 400 habitantes.
Al no existir ningún cuerpo policial ni militar, aseguró que los habitantes de esta comunidad viven en un estado de zozobra y miedo por el temor de que sean agredidos.
Con respecto a la vigilancia, la Secretaría General de Gobierno del Estado de Oaxaca (Segego) afirma que esta se limita a la comunidad de Guerrero Grande, en donde hay elementos del Ejército Mexicano, Guardia Nacional y una camioneta de la Policía Estatal, afirmó el Cedhapi.
El Cedhapi reconoció la ayuda humanitaria brindada por la Segego, pero sostuvo que no es suficiente porque son más de 70 familias de la comunidad de Guerrero Grande a las que les quemaron sus casas, algunas de las cuales están viviendo en la iglesia de la comunidad de Guerrero Grande.











