Nuevamente uno de los acuíferos que se encuentran por debajo de las obras del Tren Maya fue contaminado.
Se trata de un derrame de concreto documentado el 27 de febrero. En esta ocasión ocurrió en la cueva conocida como Dos Balas, el cual fue denunciado por José Urbina, buzo y activista de Selvame del Tren, en redes sociales.
En las imágenes compartidas por Urbina se observan los daños a la caverna, así como las huellas de un animal que pasó cuando el cemento aún se encontraba fresco.
Urbina, y un trabajador de este proyecto que decidió mantenerse anónimo, coincidieron en que no se están teniendo los suficientes cuidados para no afectar el ecosistema debido a la premura de entregar la obra a tiempo.
Pero este no es el único caso similar que ha denunciado, pues en otro acuífero que también se encuentra ubicado el tramo 5 del Tren Maya, en el sistema de cuevas Garra de Jaguar, fue derramada una gran cantidad de cemento y pese a que el hecho habría ocurrido entre el 3 y 4 de febrero, pero hasta la fecha las autoridades no se han manifestado al respecto.
De acuerdo con el trabajador de este proyecto este derrame ocurrió en la madrugada, cuando se encontraban “hincando2 un ADM metálico (estructura de metal) para introducirlo en una de las perforaciones que se han hecho en el suelo.
Al respecto, Urbina señaló que al intentar hacer buceo en el lugar el sedimento era tan espeso que no pudo llegar a los agujeros ya que las condiciones del agua le impedían ver el camino; días después regresó al sitio y manifestó que el agua estaba gris, por lo que decidió retirarse y volver al lugar una vez se asentara lo que observó en el acuífero.
El derrame de cemento no es la única preocupación de Urbina pues también ha documentado que los pilotes introducidos en el acuífero se están oxidando, además al menos dos de los tres observados por el buzo, en esa ocasión, presentan daños lo que provoca que el concreto en su interior contamine el agua.
El empleado del Tren Maya expresó que el proyecto no está mal diseñado y cuenta con las medidas para que el daño al medio ambiente sea mínimo, por lo que manifestó se trató de un “error humano” que se debió a la presión de entregar la obra a tiempo.












