Tras un operativo la Fiscalía General del Estado logró la captura de Alejandro “N”, presunto miembro de un grupo delincuencial y probable involucrado en la desaparición de tres estudiantes de la Universidad de Medios Audiovisuales (CAAV), ocurrida en el municipio de Tonalá, en 2018, por lo que ya fue imputado.
De las pesquisas realizadas se desprende que dicho sujeto en compañía de otros individuos, presuntamente privaron de su libertad a los jóvenes Javier Salomón, Jesús Daniel y Marco Francisco, el 19 de marzo del año 2018, en la demarcación ya señalada.
La célula delictiva mantuvo privados de la libertad a los estudiantes en una vivienda y solicitaron a sus familiares un rescate por ellos, pero ya no se supo nada de ellos.
Luego de una serie de cateos, entrevistas y operativos, la Fiscalía del Estado identificó a varios partícipes contra los cuales el Ministerio Público solicitó órdenes de aprehensión y, posteriormente, se realizó su captura.
Autoridades pudieron ubicar a Alejandro “N”, quien fue asegurado y quedó a disposición del juez de Control y Oralidad.
El viernes le fue imputado el delito de secuestro agravado, fijándose el próximo 15 de junio, a las 09:00 horas, la audiencia de continuación.
Desaparición
Alrededor de las 20:00 horas, Javier Salomón Aceves Gastelum, Marco Francisco García Ávalos, Jesús Daniel Díaz García y tres de sus compañeras de la Universidad de Medios Audiovisuales (CAAV) terminaron de hacer filmaciones en una finca de Tonalá que presuntamente pertenecía a Edna “N”, tía de Javier Salomón.
Lo que los jóvenes no sabían era que en realidad la finca pertenecía a Diego Gabriel Mejía Odilen, alias “el Diego”, detenido en 2010 por la Seido y en 2015 por la Fuerza Única de Jalisco, quien además está preso en el Reclusorio Metropolitano de Guadalajara.
Ese día, Gerardo “N” y Omar “N”, integrantes del CJNG y hoy detenidos por estar involucrados en la desaparición de los tres estudiantes, vigilaban la finca del “Diego”, pues tenían información de que éste estaba a punto de salir de la cárcel.
Al ver movimiento en la finca lo reportaron a un superior que ordenó seguir a los jóvenes y retenerlos.












