La Policía brasileña desarticuló el martes a un grupo criminal que actuaba en el estado de Río de Janeiro y que poseía armas de alto calibre, capaces de abatir un helicóptero.
En total, seis hombres fueron arrestados este martes por el Batallón de Operaciones Especiales (BOPE), cuerpo de élite de la Policía carioca, la cual asegura que de esta forma asestó un duro golpe a la cúpula del Comando Rojo (Comando Vermelho, en portugués), uno de los grupos criminales organizados más fuertes del estado.
“En una sola acción conseguimos detener a seis personas que estaban al frente de lo que llamamos guerra”, dijo este martes el coronel Antonio Goulart, coordinador del Servicio de Inteligencia de la Policía Militar de Río.
Entre los detenidos figuran varios criminales que acumulan condenas de 120 años de prisión por homicidio y asociación criminal, recordaron las autoridades, que explicaron que los criminales estaban prófugos tras salir de la cárcel con permisos judiciales para visitar a las familias.
Los criminales controlaban el tráfico de droga en varios suburbios de la ciudad de Río de Janeiro, y la Policía llevaba meses detrás de los criminales, por cuyas informaciones llegó a ofrecer hasta tres mil dólares de recompensa.
Junto a los detenidos encontraron varias armas, entre ellas un fusil de alto calibre capaz de hacer caer un helicóptero, según la Policía.
Brasil es uno de los países más peligrosos del mundo y lidera el ranking mundial de homicidios en términos absolutos, con más de 56 mil asesinatos en 2012, según datos compilados por el instituto Igarapé, un centro de estudios brasileño vinculado a la seguridad.
De las 50 ciudades con más homicidios de América Latina, 22 están en Brasil, según la fuente.











