En el continente americano, el virus del Zika no se ha establecido en la selva como tal, por lo tanto no es endémico, aseveró el director científico del Instituto Pasteur de Dakar, Senegal, Amadou Sall.
La UNAM señaló que en África ese padecimiento es transmitido de los zancudos a los monos, “pero si infectan a un humano y regresa a su poblado, el zika se vuelve urbano al esparcirse a otras personas a través de los mosquitos citadinos”.
El investigador indicó que existe evidencia de otras formas de contaminación como transfusiones de sangre, por vía sexual y de mujeres embarazadas a sus hijos.
Además de fiebre y dolores musculares y de cabeza, el especialista, quien ha estudiado el zika durante 15 años, indicó que este padecimiento puede traer consecuencias serias como el síndrome de Guillain-Barré, que ocasiona que el sistema inmunitario ataque los nervios periféricos o microcefalia en bebés.
Sall, quien fue invitado por la Red Mexicana de Virología, por Susana López y Carlos Federico Arias, del Instituto de Biotecnología de la UNAM, advirtió que 80 por ciento de los infectados no presenta síntomas, lo que dificulta dar números exactos.
Para diagnosticar la enfermedad, el investigador identificó una estrategia directa, en la que emplea métodos moleculares a través de la orina y sangre que se efectúa al presentarse los síntomas.
También encontró una forma indirecta “y aprovecha que, tras la infección, el cuerpo produce anticuerpos para contrarrestar el mal, los cuales pueden ser detectables varios meses después”.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) en la mayoría de los casos, aun en los de mayor gravedad, los pacientes se recuperan fácilmente, sin embargo, hay un grupo minoritario afectado por una parálisis casi total.
De tres a cinco por ciento de los afectados muere por complicaciones como una inactivación de los músculos respiratorios, septicemias, trombosis pulmonares o paros cardiacos.












