Sin mirar nacionalidades ni religión y con él único propósito de salvar vidas, Samuel Tobías, neurocirujano, originario de la Ciudad de México, todos los días atiende a heridos de guerra procedentes de Siria que son trasladados al Centro Médico de la Galilea en Israel, donde labora.
Egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) llegó a Israel hace varios años donde conoció a su esposa y participa en el programa “Operación buena voluntad”, a través del cual Israel apoya con infraestructura hospitalaria y medicamentos a heridos sirios que piden ayuda.
Israel y Siria tienen una frontera de 83 kilómetros en los altos del Golán, y en esta zona se han visto batallas feroces entre los grupos rebeldes que tratan de tomar el sur de Siria
El Centro Médico de la Galilea de Israel, donde labora desde 2013, se localiza a 9 kilómetros de la frontera con Líbano y a una hora y cuarto con la frontera de Siria y sirve a una población de más de 600 mil personas de la zona de la galilea donde laboran especialistas, enfermeras de diferentes religiones drusos, musulmanes, cristianos y judíos.
Recordó que en 2013, cuando fue invitado a inaugurar el departamento de neurocirugía, jamás pensó que pocas semanas después recibirían heridos sirios que son atendidos por gente que sufrió en manos de sirios o que su familia fue secuestrada y nunca regresó.
“Muchos me dicen, Sami por qué te desvives por esos pacientes, si tu estuvieras del otro lado, no te tratarían así”, pero la respuesta es, no estamos allá, estamos aquí y nosotros somos diferentes, quien llega aquí va a recibir todo el tratamiento como si fuera ciudadano israelí, sin importar cuánto dinero se gasta, de qué equipo se dispone, añadió.
Explicó que el servicio que ofrecen se realiza de forma confidencial por un equipo multidisciplinario de médicos que guardan discreción sobre la identidad de los pacientes para proteger la identidad y evitar sean asesinados al ser considerados traidores al regresar a su país.
Samuel Tobías quien se casó y formó una familia en Israel, comentó que 30 por ciento de los pacientes con traumatismo se recuperan totalmente y otro porcentaje mayor presentan algún tipo de déficit y la recuperación es paulatina, sin embargo es difícil dar seguimiento por lo complicado que es salir de Siria y llegar a Israel.











