Las autoridades ecuatorianas desplegaron el sábado a unos dos mil militares y policías en la ciudad costera de Durán y en la Penitenciaría del Litoral, en Guayaquil, en operativos simultáneos ordenados tras la prolongación de un estado de excepción carcelario y como parte de los esfuerzos por contrarrestar los altos índices de criminalidad en el país.
En Durán, vecina de Guayaquil y con unos 300 mil habitantes, los crímenes se han disparado en las últimas semanas y ya se contabilizan más de 200 en lo que va de 2023, según cifras oficiales.
Solo en la zona 8, que comprende Durán, Guayaquil y Samborondón, se concentra más del 40 % del total de homicidios ocurridos en todo el país, entre enero y agosto, de acuerdo a esas estadísticas.
“Tenemos que recuperar la paz y la tranquilidad del cantón Durán”, les dijo el mandatario Guillermo Lasso a los miembros de la Fuerza Pública, al tiempo en que los alentó a que “usen el arma de dotación”.
“Salgan con toda la seguridad de que sus acciones serán respaldadas por el gobierno”, señaló.
Lasso, acompañado de los ministros de Gobierno, Henry Cucalón; del Interior, Juan Zapata, y la alta cúpula militar, supervisaron el sábado las “acciones masivas” de control de armas, municiones y explosivos, informó la secretaría de Comunicación.












