El coronel de zapadores del Estado Mayor, Manuel Adolfo Sánchez Olascoaga, comandante del Batallón de Atención a Emergencias del Ejército Mexicano, dice que durante el rescate del minero Francisco Zapata Nájera, quien quedó atrapado tras el colapso en la mina Santa Fe, en Sinaloa, los efectivos lo estuvieron cuidando en todo momento por cualquier comportamiento psicológico que pudiera presentar, por ejemplo, pánico, histeria, porque estaba en shock.
El coronel enfatiza que se protegió a la víctima de que nadie más interfiriera hasta que se encontrara en verdaderas condiciones y fuera revisado.
“Durante todo el proceso que dura su extracción de la mina, tenemos que cuidarlo, precisamente por cualquier comportamiento psicológico que pudiera presentar, por ejemplo, pánico, histeria, porque estaba en shock (…) Entonces, procuramos que la mente no los traicione y empiece a pasar algo, incluso se pueda dañar sin querer por algún tipo de cuestión de reacción. Por eso se procura calmarlos.
“No se les va interrogando (…) La prioridad es ellos en ese momento y se le proporcionaron los primeros auxilios”, sostiene el comandante.
Agrega que por parte de los elementos que participaron también había muchas sensaciones, fatiga, cansancio, desvelo, turnos de trabajo que fueron continuos, día y noche, y aventarse horas en la oscuridad en la mina.
Abunda que al momento de encontrar al señor Zapata les dijo que él tenía fe y quería ver a su familia.
El comandante refiere que están satisfechos y que hubo una coordinación interinstitucional que permitió desarrollar los procedimientos y hay que seguir trabajando para atender este tipo de contingencias.












