La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estimó que unas 500 mil personas en edad de laborar morirán en 2020 debido a enfermedades relacionadas con el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH).
La mayoría de estas personas, detalló, perecerán poco antes de cumplir los 40 años, es decir, normalmente en su etapa de máxima capacidad laboral productiva.
Por consiguiente, dijo que no se trata solo de un costo humano; el perjuicio a las empresas y economías puede medirse en miles de millones de dólares.
Sin embargo, ello se puede evitar, inicialmente al someterse a una prueba de detección de esta enfermedad.
En un informe reciente, la OIT consideró que realizar pruebas de detección del VIH en los lugares de trabajo surte efecto y salva vidas.
Prueba de ello, abundó, es que más de cuatro millones de trabajadores ya se han realizado estas pruebas y más de mil han obtenido asesoramiento para recibir tratamiento antirretroviral.
De esta manera se demuestra claramente que los centros de trabajo resultan fundamentales para ampliar el acceso a estos servicios a quienes no están cubiertos adecuadamente, destacó.
Expuso que la rápida difusión de la terapia antirretroviral en los últimos años ha permitido que ocho millones de personas que viven con este padecimiento tengan acceso al tratamiento, permitiéndoles vivir una vida más larga, saludable y productiva, así como seguir formando parte de la fuerza laboral.












