Día de la Candelaria, tradición en peligro

Día de la Candelaria, tradición en peligro

Niño de las Palomas, de las Azucenas y ropón blanco son algunos de los vestidos más populares que, sin importar el paso de los años, siguen vendiéndose como pan caliente, según Saúl Uribe Lanzagorta, “El Sastre del Niño Dios”, como él mismo se hace llamar.

Para el festejo del Día de la Candelaria; sin embargo, trajes como el de huachicol, migrante y hasta de reportero, que salieron al mercado desde hace un par de años se mantienen en tendencia.

Uribe y su negocio familiar tienen 45 años confeccionando vestimentas tradicionales para estas figuras religiosas y vendiéndolas en el Corredor del Niño Dios.

Hijas, esposa, yernos, sobrinos y 13 empleados conforman la fábrica y tiendas Niños Uribe, ubicadas en la calle de Talavera en los números 9, 11, 12, 13 y 16, en el centro.

Dentro de la tienda matriz hay una colección de Niños Dios que la gente dona y él con gusto adopta, además de un sin fin de imágenes con la historia de cómo fue creciendo la fábrica y, a su vez, el corredor, así como fotos en compañía de algunos funcionarios, como Marcelo Ebrard, que en 2011, en su cargo como jefe de Gobierno, nombró oficialmente al corredor.

Cuenta el empresario que a los 20 años decidió iniciar este negocio; mientras su esposa confeccionaba, él vendía diseños muy sencillos en la calle de Venustiano Carranza.

Actualmente realizan cientos de modelos, con costos que van desde 10 pesos, en el caso de los vestidos miniatura, hasta 300 pesos el ropaje de Niño Árabe, que es tendencia desde el año pasado.

La producción en la fábrica de don Saúl inicia un año antes, para estar preparados para las ventas de la Fiesta de la luz, ya que realizan 100 modelos en tallas que van desde dos centímetros hasta 10 centímetros, en el caso de los pequeños, y hasta de 50 centímetros para los más grandes.

Sin embargo, Jennifer Uribe, hija mayor de don Saúl, afirma que de dos o tres años atrás a la fecha las ventas han ido a la baja, ella y su padre creen que la causa es la pérdida de las tradiciones. Ambos manifestaron que la espiritualidad se ha ido por varias razones, así como el civismo, el respeto y los valores en los niños: “La tecnología los tiene atrapados, solo hay tiempo para jugar en el celular”.

En el Corredor del Niño Dios hay alrededor de mil 800 vendedores, entre locales y puestos. Guadalupe González, ubicada en el número 3 de la calle Talavera, desde los 14 años se dedicó, junto con su madre, a hacer los trajes tradicionales, 25 años después decidió dejar de hacer el ropaje acostumbrado, cuando algunas personas le pidieron diseñar trajes dedicados a diferentes profesiones.

Ha fabricado, por solicitud de los consumidores, el de reportero, taquero, barrendero, chef, panadero y volador de Papantla, hasta uno especial para Jesús Malverde, considerado el santo de los narcos.

Comenta que está trabajando para el nuevo modelo de 2021, Niño Estilista, sus precios van desde 180 a 250 pesos.

En contraparte, Uribe dice no estar de acuerdo con estos diseños y lo manifiesta no fabricándolos, “para el año que viene van a querer subir al Niño en un avión presidencial, esto no representa la fe, al menos no la mía”, reclama, tachando de irrespetuosas tales novedades. Mientras que Lupe refiere que no es para generar burlas, sino que es una manera de “encomendarse al trabajo”.