Como cada 8 de diciembre, ayer se celebró el Día Nacional de la Nochebuena, considerada como la flor navideña por excelencia y un regalo de México para el mundo.
El cultivo de esa planta prehispánica, Euphorbia pulcherrima, es toda una tradición en los jardines mexicanos, y actualmente es la flor en maceta más vendida en muchos países.
De acuerdo con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), con nochebuenas se adornaban los altares a la madre diosa Tonantzin, y ahora sus colores que van del rojo intenso al rosa, incluso amarillo o blanco, son parte fundamental de la decoración navideña y en los nacimientos.
La nochebuena es de origen mexicano, crece en estado silvestre a lo largo de la costa del Pacífico, desde el sur de Sinaloa hasta Guatemala, así como desde el centro de Guerrero hasta el sur de Morelos.
Para los aztecas, que la nombraron en náhuatl Cuetlaxochitl, que significa flor que se marchita, simbolizaba la sangre de los sacrificios que los indígenas ofrendaban al sol para renovar sus fuerzas.
En la época de la Colonia, los frailes franciscanos de Taxco empezaron a utilizarla en la fiesta de nacimiento de Jesús y para el siglo XVII se convirtió en el símbolo de la Navidad.
El 8 de diciembre de 2017, la Nochebuena fue nombrada como Patrimonio Cultural de Guerrero, uno de los principales productores nacionales.











