Hace 21 años la Asamblea General de las Naciones Unidas determinó celebrar cada año el Día Internacional de las Poblaciones Indígenas, en el marco del Decenio Internacional de las Poblaciones Indígenas del Mundo. El propósito del organismo era entonces reforzar la cooperación internacional en la solución de los problemas que enfrentan estas comunidades en materia de derechos humanos, medio ambiente, desarrollo, educación y salud.
La determinación del organismo mundial se dio a conocer casi diez meses después de que en el país se registrara una manifestación que pretendía reivindicar ciertos derechos de los pueblos indígenas en México. Desvirtuado por concepciones ideológicas que nada tenían qué ver con las demandas legítimas de entonces, el movimiento sin embargo llegó a contar con un documento que contenía un compendio de aspiraciones concretas que, aunque no llegó resolverse en la vía que se tenía programada, por separado ha ido atendiéndose. Faltan sin embargo muchos temas de esa agenda. Algunos se han puesto sobre la mesa de discusiones, de las que no ha salido acuerdo alguno, como es el caso de la representación política, a la que tienen derecho.
Aspectos como el de la salud, en Chiapas, han sido atendidos con esmero por parte del Goberno Federal y el Gobierno del estado, con la edificación de hospitales y clínicas en los lugares más apartados de la geografía. Es cierto que hay carencias, pero el avance y el trabajo son palpables en esta región.
Aspectos como el de la educación han tenido de igual forma no solo atención convencional, sino un replanteamiento que toma en cuenta una concepción pluricultural. Así se ha visto el nacimiento de instituciones de tipo Intercultutral, que en su nombre muestra la intención de impulsar una interacción positiva entre culturas de forma horizontal y sinérgica, lo cual favorece la integración y la convivencia armónica entre todos los individuos de esas comunidades, algo que efectivamente falló en el pasado, hace más de 20 años, y que dio origen a conflictos, afortunadamente ahora casi superados.
El tema indígena simpre estará presente en las mesas de discusión, sin embargo los enfoques válidos serán únicamente aquellos que se acercan con el fin de analizar y aportar soluciones respetuosas de esas poblaciones, sin afanes de imponer concepciones políticas que en nada se relacionan con esas culturas.
El tema siempre será motivo de trabajo, pero el único trabajo que aportará una contribución positiva será aquel que tenga como meta la superación de rezagos materiales como salud, vivienda, educación, infraestructura de comunicaciones, cereteza jurídica sobre la tierra, acceso a medios de comunicación, entre otros, todo, en conjunto, dentro de los objetivos de la nación.
Tiene tal vez más relevancia el tema aquí porque este estado es uno de los que cuenta con más población. De acuerdo con el INEGI, es tercer lugar en hablantes de lengua indi´gena con 26 por ciento. En Me´xico, 31 municipios tienen ma´s de 25 mil hablantes de lengua indi´gena; en éstos residen 1 315 350 hablantes que constituyen 21.9 por ciento del total de poblacio´n que habla una lengua indi´gena.
Once de estos municipios se encuentran en Chiapas. El municipio con el mayor nu´mero de hablantes de lengua indi´gena es Ocosingo, donde viven 101 617 hablantes (1.7% del total de hablantes del pai´s). A continuacio´n se encuentra: Me´rida, Yucata´n (79 661), Chilo´n, Chiapas (76 827) y Huejutla, Hidalgo (65 451).
Cuatro municipios ma´s tienen entre 50 y 56 mil hablantes: Chamula y Tila, en Chiapas.












