La Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación celebra el “Día Mundial de la Alimentación” para crear conciencia en el mundo acerca del problema del hambre, la desnutrición y la pobreza. Este 16 de octubre, el tema elegido es “Protección social y agricultura para romper el ciclo de la pobreza rural”.
El relator especial de la Organización de las Naciones Unidas, Olivier De Schutter, en el marco de la presentación de un informe sobre México, China y Sudáfrica ante el Consejo de Derechos Humanos, sostuvo que cerca de 19 millones de mexicanos viven en una situación de inseguridad alimentaria, al tiempo de instar a los tres países a reconocer en sus textos legales el derecho a la alimentación con el propósito de que pueda traducirse en estrategias nacionales y en planes institucionales. Como se sabe, en el caso del primer país esto es así a través de diversos programas, como la Cruzada sin Hambre, el más conocido, con presencia en Chiapas y en otros estados.
Además, reconoce que México ha reformado recientemente su Constitución para incluir el reconocimiento a este derecho.
De acuerdo con el funcionario, los sistemas alimentarios de los países emergentes se encuentran en una verdadera encrucijada. Millones de personas han sido rescatadas de la pobreza, una situación que sin embargo persiste.
El sano consejo que da el organismo internacional, es que se promueva la agricultura campesina frente a los mega-proyectos de desarrollo y que se frene la degradación de los suelos y de los recursos acuíferos a través de una extensión masiva de las prácticas agroecológicas.
Los países emergentes tienen que enfrentarse a la colosal tarea de alimentar a sus poblaciones crecientes, tanto en talla como en poder adquisitivo, algo que ejerce una presión adicional sobre los recursos ya de por sí escasos.
Estos países tienen que garantizar y reforzar urgentemente sus sistemas de producción de alimentos y esto sólo será posible si colaboran activamente con los agricultores y sus organizaciones.
Relacionado con el tema en lo general, mención aparte merece la cita que hace del “ambicioso programa Oportunidades de México (que) ha conseguido instaurar un sistema selectivo de transferencias en efectivo y apoyo nutricional para más del 50 por ciento de la población de las regiones más pobres”.
Sin embargo, señala también que el progreso no se ha repartido equitativamente y que en varios casos estos avances han traído consigo graves impactos negativos para los grupos vulnerables de usuarios de la tierra, además de una degradación del medio ambiente.
Independientemente de que el tema es abordado por una estrategia de cobertura nacional que se halla en marcha en este momento, la cual toma en cuenta a 400 municipios más pobres del país, el asunto de la alimentación puede ser abordado también por la sociedad civil, como lo indica la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, con el propósito de sumar a más interesados en abatir este problema que compete por igual a particulares y a gobiernos e instituciones de los gobiernos e incluso internacionales.
Hallar entre todos más estrategias para ponerlas en práctica ante los retos del futuro cercano, es lo mejor que como sociedad se puede hacer de frente a lo que plantea el porvenir. Esta opinión se respalda en el organismo mundial citado, que hace dos años publicó un informe titulado “Estado de los recursos de tierras y aguas del mundo para la alimentación y la agricultura”, en el cual alerta que la situación impone un profundo desafío a la tarea de alimentar a una población mundial que para 2050 habrá llegado a nueve mil millones de personas.












