La Organización de las Naciones Unidas indica que el Día Mundial contra el Cáncer ofrece una oportunidad para reflexionar y pensar en lo que se quiere hacer, para comprometerse y para actuar. De acuerdo con el último Informe Mundial del Cáncer de la Organización Mundial de la Salud, en 2012 se registraron 8,2 millones de nuevos casos y estima que esa cifra subirá a 22 millones anuales en las próximas dos décadas.
Diversas fuentes científicas de diversos países han estudiado la carga mundial de la incidencia, la muerte y la discapacidad relacionada con el cáncer. Los investigadores analizaron 28 tipos de esta enfermedad en 188 países entre 1990 y 2013 a partir de registros, informes de autopsias y otras fuentes sobre las causas de muerte.
Los resultados indicaron que la proporción de decesos se incrementó desde un 12 por ciento en 1990 a un 15 por ciento en 2013. En el período estudiado, la pérdida de años de vida saludable debido a todos los tipos de cáncer para hombres y mujeres, aumentó un 29 por ciento en el mundo.
En México es la tercera causa de muerte. No obstante que muchos casos son superables, el 60 por ciento no se detecta a tiempo. Por eso es importante someterse a controles médicos, especialmente cuando hay antecedentes familiares de la enfermedad.
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía indica que en 2010 la tasa de mortalidad por esa enfermedad en el país era de 65 por cada cien mil habitantes. La Secretaría de Salud expone que cada año mueren más de tres mil 500 mujeres por cáncer de mama, convirtiéndose en la primera causa de decesos y en el segundo tumor más frecuente en este grupo de población.
La Organización Mundial de la Salud proyecta que en dos décadas habrá 22 millones de decesos por cáncer al año, a nivel mundial. En México, actualmente se registran 120 mil muertes por esta causa al año, es decir 333 decesos cada 24 horas, según el Instituto Mexicano del Seguro Social y el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado.
Pero qué es este mal. El Instituto Nacional del Cáncer explica que es un grupo de muchas enfermedades relacionadas que empiezan en las células. La descompensación en estas unidades forma una masa de tejido que es lo que se llama tumor. No todos los tumores son cancerosos. Unos pueden ser benignos, otros malignos.
Los tumores benignos no son cancerosos. Generalmente se pueden extraer y, en la mayoría de los casos, no reaparecen. Las células de los tumores benignos no invaden otras partes del cuerpo. Lo más importante es que rara vez ponen en peligro la vida.
Los tumores malignos son cancerosos. Las células en los tumores malignos tienen anomalías y se dividen sin control y sin orden. Estas células cancerosas pueden invadir y destruir el tejido a su alrededor. Además, las células cancerosas pueden desprenderse de un tumor maligno y entrar al torrente sanguíneo o al sistema linfático.
No hay alguna forma garantizada de prevenir, pero se puede reducir la posibilidad de padecerlo al abstenerse de consumir productos de tabaco; escoger alimentos con menos grasa y comer más verduras, frutas y grano integral; hacer ejercicio con regularidad y mantener un peso saludable; evitar los rayos dañinos del sol, usar protector solar y ropa que protege la piel. Aunque pueden evitarse factores de riesgo, algunos, como las afecciones heredadas, no podrán eludirse. No obstante, será útil tenerlas en cuenta.












