Cada día, al menos cinco personas menores de edad son captados como soldados, informantes, cocineros, cargadores, esclavos sexuales o usados como escudos humanos, de acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), que asegura que más de 473 millones de niñas y niños viven en contextos afectados por conflictos armados.
En el marco del el Día Mundial de las Manos Rojas, una jornada de acción global para exigir el fin del reclutamiento y utilización de niñas, niños y adolescentes por parte de grupos armados estatales y no estatales, el organismo civil Tejiendo Redes Infancia América Latina y el Caribe destacó en un comunicado que en países como México, Colombia, Sudán o República Democrática del Congo, el reclutamiento forzado persiste como consecuencia de la pobreza, la violencia estructural, la falta de oportunidades educativas y laborales, y la impunidad.
Señaló que las niñas enfrentan riesgos específicos, como violencia sexual, embarazos forzados o estigmatización social, lo que requiere un enfoque de género en las políticas de prevención y atención.
Dijo que el derecho internacional es claro: el reclutamiento de niñas, niños y adolescentes en conflictos armados está prohibido por la Convención sobre los Derechos del Niño y su Protocolo Facultativo relativo a la participación de niños en conflictos armados, así como por el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, que lo reconoce como crimen de guerra.
La campaña “Niñez Libre de Guerra” se sumó a esta lucha global al hacer un llamado a la acción para exigir que los gobiernos tipifiquen el reclutamiento forzado; reclamar programas de desvinculación, reparación y apoyo psicosocial para todas las niñas, niños y adolescentes que hayan sido usados por grupos armados.











