El plan redactado en Bruselas para fortificar a la Unión Europea (UE) frente a la migración clandestina continúa tomando forma, esto tras la adhesión de Túnez al bloque de terceros países involucrados en los esfuerzos por contener los flujos hacia el norte.
Como ocurrió previamente con Turquía y Libia, Túnez aceptó colaborar con el bloque comunitario en el tema migratorio a cambio de millones de euros.
El pacto fue sellado el pasado 16 de julio y compromete a la UE a pagar este año al país más pequeño del Magreb 105 millones de euros, a cambio de que fortalezca sus capacidades contra el tráfico ilícito de personas por la ruta del Mediterráneo. También deberá recibir de vuelta a los tunecinos indocumentados en Europa y ayudar a los migrantes de otros países a volver a sus destinos de origen.
Además del dinero dirigido concretamente a detener a migrantes, la nación norafricana recibirá 150 millones de euros como ayuda presupuestaria y 900 millones de euros adicionales en préstamo a reserva de que finalice las negociaciones en curso con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para un rescate financiero por 1.9 mil millones de dólares.
La presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula Von der Leyen, describió el acuerdo como “una inversión en nuestra prosperidad compartida, estabilidad y en las generaciones futuras”.
El dimisionario premier holandés, Mark Rutte, dijo que se trata un “hito”, al suponer el “prometedor comienzo de una asociación estratégica y omnipresente”.
Túnez constituye una pieza clave en la política europea de externalización de la gestión migratoria. De acuerdo con el proyecto diseñado para aumentar la capacidad de África para luchar contra la delincuencia transnacional (ENACT), implementado por Interpol y el Institute for Security Studies, el tráfico de seres humanos va en aumento por la ruta tunecina.












