El gobierno minoritario de Michel Barnier perdió una moción de censura en el Parlamento, convirtiéndose en el primer gobierno derrocado de esta manera desde 1962 y el gobierno de menor duración de la Quinta República.
Los partidos de izquierda y extrema derecha se unieron para votar a favor de una moción de censura.
Un total de 331 diputados votaron a favor de la moción presentada por la alianza izquierdista NFP, siendo necesaria una mayoría de 288 para derrocar al gobierno.
Barnier, que lleva apenas tres meses en el cargo, se ve ahora obligado a presentar su dimisión, y la de su gobierno, al presidente Emmanuel Macron.
El resultado profundiza la crisis política de Francia y supone un golpe significativo para la Unión Europea (UE) en un momento en que Alemania también está sumida en una campaña electoral parlamentaria hasta febrero y semanas antes de que Donald Trump regrese a la Casa Blanca.
Pese a negarse inicialmente a apoyar una moción de censura, Marine Le Pen, líder del partido de extrema derecha Agrupación Nacional (RN), empezó a amenazar con esta opción en noviembre, en pleno juicio, si Barnier no respondía a sus demandas en su proyecto de presupuestos para 2025.
Y finalmente lo dejó caer el lunes. Pese a conseguir varias concesiones, el primer ministro rechazó la última “línea roja” de la extrema derecha: renunciar al retraso de enero a julio de la revalorización de las pensiones.
El clima social es tenso. El jueves está prevista una huelga de funcionarios públicos, mientras continúa la movilización de los agricultores, especialmente contra un acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur.
Si el gobierno cae, Macron podría nombrar de nuevo a Barnier o a otro primer ministro, aunque los equilibrios parlamentarios serían los mismos, al no poder convocar legislativas anticipadas hasta mediados de 2025.












