El inicio de la segunda marcha por el derecho al agua limpia en la capital de Jalisco se encontraba detenido por la presencia de grupos infiltrados que lanzaron petardos.
Cientos de personas se concentraron en el parque Revolución, de Guadalajara, con pancartas y mantas, con la intención de dirigirse hacia el Palacio de Gobierno.
Sin embargo, se hicieron presentes decenas de jóvenes del llamado bloque negro y otros grupos de jóvenes con playeras de futbol, presuntamente infiltrados, quienes fueron rechazados por la mayoría de los manifestantes que reclaman que se trata de una protesta pacífica.
Algunos encapuchados lanzaron petardos e hicieron desmanes, lo que provocó que mucha gente se retirara y se retrasara el inicio de la marcha, previsto para las 11 de la mañana.
Los del bloque negro insistían en avanzar, mientras los ciudadanos rechazaban iniciar hasta que los encapuchados no se retiraran.
Los ciudadanos exigen agua limpia y también condenan la represión registrada durante la movilización de la semana pasada.
CNDH exige respetar nueva manifestación
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) hizo un llamado al Gobierno de Jalisco y al Municipio de Guadalajara a respetar y proteger la libre manifestación en una megamarcha convocada para el domingo 18 de octubre, en donde ciudadanos protestaron contra la mala calidad en el servicio del agua.
A través de un comunicado, exigió que se eviten las actuaciones de “fuerza innecesaria” que se observaron durante la pasada marcha del 11 de octubre, donde elementos policiales gasearon y reprimieron a los manifestantes con agua.
Sobre el desarrollo de los procesos penales de cuatro personas detenidas, la CNDH hizo un exhorto a que se respeten sus derechos humanos y se les dé acceso a una defensa jurídica adecuada, considerando las condiciones de su detención “y la violencia extrema de que fueron víctimas”.
La CNDH, presidida por Rosario Piedra Ibarra, garantizó que en estos días ha realizado entrevistas a casi la totalidad de las personas que fueron detenidas y retenidas, además de certificaciones médicas, de las cuales se han podido acreditar lesiones graves, afectaciones físicas y psicológicas.
Condenó el trato de la Policía Estatal y Antimotines e hizo un llamado urgente a la aplicación del Protocolo de Estambul, para dar más luces acerca de lo que realmente sucedió a las personas durante el tiempo que estuvieron retenidas de manera arbitraria.












