Aunque el oficio de paletero está por desaparecer en el país, “Don Rojito” se siente orgulloso de trasladar su carrito todos los días para ofrecer, de manera peculiar, paletas y helados.
“Traigo un carrito pero es paletero, cómprenme paletas traigo la de frutas, traigo la de fresa que es para Teresa, traigo la de piña es para la niña”, canta, de manera singular, Benjamín Márquez Ortega, quien tiene más de 40 años trabajando como paletero.
Originario de Santa Anita, Tlaquepaque, “Don Rojito” ha vivido en muchas ciudades del país gracias a su oficio, sobre todo en lugares donde hay playa, “porque hace calor y se antojan más las paletas, como Mazatlán y Puerto Vallarta, y siempre he trabajado como paletero”.
Manifestó que desde joven se ha dedicado con mucho entusiasmo a vender paletas por las calles, afuera de los templos y de las escuelas, así como de los sitios donde hay mucha gente “para acabar pronto la tarea”.
Relató que a los lugares donde va pide trabajo de paletero porque es lo que sabe hacer y lo que además le gusta, lo cual lo deja claro con su estilo de ofrecer su producto al público.
Actualmente, trabaja con un carrito de la Paletería Fredy en su pueblo natal, desde donde sale diariamente con su producto para recorrer las calles de este poblado conurbado a la capital jalisciense, y en donde además es muy conocido, ya que aunque se va por temporadas regresa para desempeñar aquí su oficio.
Al respecto, el propietario de Helados Fredy, Vicente Villegas, señaló que el oficio de paletero está en total extinción. “Con mi papá, que empezó este negocio, logramos tener hasta 50 carritos de paletas y ahora sólo tenemos tres, ya no es negocio”, recalcó.
Consideró que por un lado las grandes cadenas de paletas instalaron una especie de heladera en farmacias, abarrotes y otros negocios y “nuestros clientes dejaron de lado a los carritos, además ya no hay paleteros, a la gente no le gusta este oficio, prefieren trabajar en otras cosa”.
Afirmó que son pocos los paleteros como “Don Rojito” que les gusta su oficio y es por eso que el negocio de los carritos de paletas ya está pasando a la historia.
Por su parte, María de Jesús Álvarez, quien fuera propietaria de Paletas La Tropical, comentó: “el paletero que empuja su carrito por calles y lugares donde se concentra mucha gente es una actividad que ya no funciona bien, fue un gran negocio en su tiempo, pero ahora no, principalmente por la competencia”.
En tanto, la Cámara de la Industria Alimenticia de Jalisco (CIAJ) informó que la producción de helados y paletas conforman un negocio pujante en el estado, pero efectivamente han cambiado los hábitos de consumo.
La mayor demanda de paletas es en tiempo de calor y respecto al helado, alimentó su venta al entrar una nueva cultura de consumo, luego de que este producto se encuentra en tiendas autoservicio y pequeñas tienditas.
De acuerdo con datos de la CIAJ, en Jalisco hay mil 795 unidades económicas dedicadas al comercio al por menor de paletas de hielo y helados; este sector otorgó remuneraciones económicas por mil 126.3 millones de pesos en 2014 en la entidad.












