Donaciones ayudan a cumplir sueños

Su madre, quien utiliza silla de ruedas, fue la inspiración de Dalyla Montúfar, joven activista mexicana que toda su vida ha trabajado de manera independiente por los derechos humanos, especialmente de jóvenes y niños con alguna discapacidad.

Comunicóloga de profesión, egresada de la Universidad Tecnológica de México, Dalyla tiene 25 años y vive en el Estado de México. Actualmente trabaja como analista global de diversidad e inclusión.

Su infancia se desarrolló en un ambiente inclusivo y altruista. La discapacidad que tiene su madre, Olga Montúfar, no ha sido impedimento para que sea presidenta de la Fundación Paso a Paso, asociación civil afiliada al Centro Mexicano para la Filantropía (Cemefi).

Su primer acopio independiente fue a los 18 años: una colecta de juguetes y ropa por el Día del Niño. Después de esto, Dalyla Montúfar se dio cuenta de que ayudar a otras personas genera un cambio muy grande y que en nuestro país hay mucha gente que necesita ayuda.

Los programas que organiza cada año comprenden la colecta de ropa y cobijas en invierno para ser entregadas en las zonas indígenas otomí-tepehua o náhuatl, donde padecen temperaturas extremadamente bajas.

Las donaciones dependen del apoyo que recibe de la gente y de su propia gestión: no sólo es juntar el material, también es encontrar cómo transportarlo y conseguir el combustible necesario.

Dalyla vivió tres años intermitentes en Nueva York por motivos laborales. En la ciudad más poblada de Estados Unidos y la que alberga a más pobres en sus calles, la activista independiente continuó con su labor altruista.

Con ojos llorosos recuerda que una de las historias que más la impactaron fue en una comunidad donde encontró a niños con alcoholismo y a familias que consumían más aguardiente que agua o leche.

Anteriormente sólo se dedicaba a comunidades indígenas, pero con el tiempo ha llegado a hacer otro tipo de donaciones, como sustitución de pezones para las mujeres con cáncer de mama, microblanding en cejas, pelucas oncológicas para personas expuestas a quimioterapia, cajas de diálisis y sillas de ruedas.

Como en todas las causas que apoya Dalyla, la gente comenzó a buscarla para ayudar y le preguntaban qué era lo que necesitaba, fue así que hubo padrinos de último juguete, de pastel y otras cosas que contribuyeron a que las pequeñas hicieran su sueño realidad.