Duarte, tirado e impotente en una jaula móvil para delincuentes

Duarte, tirado e impotente en una jaula móvil para delincuentes

Lanzado con fuerza por miembros de un cuerpo policial de élite de Guatemala para eludir el enjambre de periodistas, camarógrafos y fotógrafos, y esposado, Javier Duarte de Ochoa cayó como un costal en la celda de la patrulla.

El político mexicano acusado de presunta corrupción quedó acostado —de frente a sus perseguidores de cámaras, luces y grabadoras— y exhibido impotente, con las piernas abiertas en una jaula móvil para delincuentes.

El caos cundió cuando el ex gobernador de Veracruz inició a las 12:20 horas locales (13:20 en el centro de México) un recorrido de 10 minutos a pie al salir y bajar de ese calabozo ambulante blindado en el que viajó de la cárcel de Matamoros a la Torre de Tribunales, en el corazón de esta ciudad. Y persistió el desorden cuando salió, cerca de las 16:00 horas.