La preocupación por la seguridad va en aumento, como si los “riesgos políticos” atribuidos a la misión no fueran suficientes, en vísperas de la delicada visita de Estado del rey Carlos III y la reina Camila a Estados Unidos. Se espera que viajen al extranjero, un viaje que podría sufrir cambios de última hora tras el fallido atentado contra la cena de corresponsales de la Casa Blanca.
La partida de la pareja real no está en duda. Sin embargo, el Palacio de Buckingham ha anunciado que se están llevando a cabo conversaciones entre ambos lados del Atlántico para evaluar las posibles repercusiones organizativas en la planificación de parte del programa. Asimismo, señaló que el monarca ha sido “plenamente informado de los acontecimientos” tras el tiroteo en Washington y se siente “muy aliviado de que el presidente, la primera dama y todos los invitados resultaran ilesos”.
Los servicios de seguridad de Londres garantizarán “la protección adecuada en función del riesgo”, en coordinación con sus homólogos estadounidenses, subrayó el ministro Darren Jones, mano derecha de Starmer, al ser preguntado por la “BBC”.












