Tokio * AP. Casi a la medianoche, un joven que se identifica solamente como Ryo se deja caer en una silla para pasar la noche, provisto de una lata de té y un paquete de cigarrillos, en espera de la manana para ir a trabajar en una construcción.
Esta noche la silla será su cama y este pequeno cubículo en un cibercafé, con televisión y el monitor de la computadora como luz, su único hogar.
Ryo, quien no quiere dar a conocer su verdadera identidad, forma parte de lo que los expertos consideran como un nuevo estrato social en Japón: jóvenes pobres que viven en los cibercafés de 24 horas.
Situación que ha generado preocupación en el gobierno.











