Afectada por la pandemia del coronavirus Covid-19 y los esfuerzos por contenerla, la economía mexicana se hundió 17.3% en abril, el primer mes de la Jornada Nacional de Sana Distancia que obligó a la suspensión temporal de actividades no esenciales.
Se trata del desplome productivo más severo desde que hay registro comparable, a partir de febrero de 1993, de acuerdo con la variación mensual del Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) que el Inegi publicó ayer.
Con este resultado, la economía nacional acumula tres meses a la baja, pues viene cayendo desde febrero pasado.
Las actividades relacionadas con los servicios presentaron un descalabro sin precedentes de 14.4% en abril, las cuales contribuyen con dos terceras partes de la economía y están asociadas al consumo de los hogares en el país.
Mientras la industria, sector que aporta la otra tercera parte de la economía y está más ligado con el comercio exterior, registró una contracción inédita de 25.1%.
Finalmente, las actividades agropecuarias se redujeron 6.4%, las cuales representan menos de 4% del valor total de la economía nacional.
Como parte de la Jornada Nacional de Sana Distancia, a partir del 23 de marzo se suspendieron las actividades esenciales de los sectores público, social y privado de manera temporal en el país, para evitar un contagio generalizado de Covid-19.
La paralización de la producción y el comercio exterior ocasionó importantes daños a la economía. El consumo se detuvo, las empresas frenaron sus planes de inversión y crecimiento, lo que se reflejó en la pérdida de más de 555 mil empleos formales en México durante abril, siendo la mayor eliminación de plazas en la historia, indican datos del IMSS.
La recesión actual es más profunda que las observadas en décadas pasadas, así lo confirma el desplome productivo de 17.3% reportado en abril, el cual es cinco veces más profundo que el descenso de 3.2% registrado en enero de 2009, el mes con la tasa más negativa de la crisis económica mundial de 2008-2009.












