El crecimiento de la economía mexicana se acelerará en los próximos años, para llegar a niveles de 3.1 por ciento hacia 2021, estimó el director del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional (FMI), Alejandro Werner.
En la presentación de las perspectivas económicas para la región de América Latina y el Caribe, dijo que este estimado se da en un contexto de complejidad internacional y de bajos precios del petróleo que generará que los efectos de las reformas estructurales, como la energética, sean más lentos.
“Nosotros estamos viendo el PIB de México, el crecimiento se va a ir acelerando hacia un nivel de 3.0 por ciento, para el año 2021 estamos anticipando un crecimiento del PIB de alrededor de 3.1 por ciento”, resaltó al indicar que el estimado para este año es de 2.4 por ciento, que es “muy bueno”, considerando que otros países de la región decrecerán de forma importante.
Expuso que para que el país crezca más, es necesario acelerar la implementación de la reforma, “el gobierno lo está haciendo de manera correcta”, y por otro lado, acelerar la agenda de infraestructura, aunque “los anuncios que se han hecho en los últimos dos meses ponen una agenda en el camino que es la correcta”.
Señaló que para mantener la credibilidad de las finanzas públicas mexicanas es importante que se cumplan las metas fiscales establecidas.
“Es muy importante que se cumplan con estos compromisos, que se siga trabajando con una visión de mediano plazo y de hacer el gasto lo más eficiente posible”, además de concretar los objetivos en materias petrolera y monetaria.
Werner reconoció que el crecimiento estimado para los próximos años está por debajo del potencial de crecimiento estimado por las autoridades mexicanas, de 5.0 por ciento con la implementación de las reformas estructurales, pero destacó que las actuales condiciones mundiales son distintas si se compara cuando se hicieron dichas previsiones.
“México no ha sido la excepción. Claramente la aceleración del crecimiento que nosotros también esperábamos hace algunos años se iba a dar en 2014, 2015 o 2016 la hemos pospuesto y es menos rápida de lo que pensábamos anteriormente”, aseveró.
Reconoció que “el efecto positivo de una reforma energética va a ser más lento en un entorno de precios de petróleo en un rango de 40 a 60 dólares que en un entorno donde de hicieron las proyecciones cuando el petróleo estaba a 100 dólares por barril”.
En ese sentido, consideró que parte del ajuste fiscal anunciado por el Gobierno federal descansa en Petróleos Mexicanos (Pemex), con ajustes operativos y estructurales al interior, justamente para hacerle frente a la baja de precios del crudo y que es consistente con el entorno global del mercado petrolero.











